A continuación, un escrito enviado por un colaborador, para ser sometido a la discusión del Plan de Trabajo UCV 2008 - 2012 propuesto, mantenemos la invitación a todos los miembros de la Comunidad Universitaria a que nos hagan llegar sus comentarios por esta vía o a través del correo electrónico.
La gestión de la calidad constituye la responsabilidad básica de toda universidad en las actuales circunstancias políticas, económicas y sociales que impone el mundo globalizado; ello supone actuar diligentemente para velar que las tres funciones esenciales de la universidad (docencia, investigación y extensión) sean pertinentes; es decir den respuestas acertadas a los problemas de la sociedad, atiendan los requerimientos científicos - técnicos de las distintas disciplinas o áreas del conocimiento; se ejecuten de modo eficiente esas tres funciones; esto significa que eviten al máximo la generación de desperdicios en recursos, tiempo y desgaste del los integrantes de cualquiera de los sectores universitarios; así mismo, tengan un nivel ideal de logro en cada una de las actividades ejecutadas en su desarrollo. Hacer realidad esta aspiración implica comenzar por precisar las condiciones actuales en que se encuentran cada una de las funciones universitarias, cuáles son sus potencialidades y en donde están sus mayores debilidades, carencias y limitaciones, a objeto de buscar los medios y mecanismos para enfrentarlos y promover la calidad y excelencia en sus resultados. En pro de aproximarnos a lo antes indicado se requiere:
Buscar la forma de garantizarle a la sociedad la formación de los profesionales que actualmente se requieren para fortalecer el desarrollo económico, productivo y científico-técnico del país, al igual que promuevan la satisfacción de las necesidades de la población en lo material y espiritual, en lo más inmediato serían: salud, alimentación, vivienda, seguridad, educación, vialidad y recreación. Ello implica hacer arqueo de la orientación actual de los Curricula en cada carrera en la UCV e incorporar a los especialistas de éstas y del mundo del currículo, a fin de ajustar o reformular los planes de estudios existentes a las exigencias de los programas o proyectos que se vienen canalizando a nivel nacional e internacional sobre la formación de los profesionales para este siglo XXI. En lo operativo, se requiere de equipos conocedores de estas tareas comprometidos con dicha responsabilidad.
Responder a la sociedad con aportes científicos, técnicos y humanísticos que la beneficien, pero que proyecten a su vez a la institución por sus alcances en el campo de la investigación, la generación de conocimiento, de nuevas tecnologías y patentes, al igual que producciones literarias, artísticas y culturales que contribuyan al disfrute espiritual y crecimiento personal – social de la población . Esto supone diagnosticar las condiciones actuales de la función de investigación en todas sus manifestaciones, a fin de concretar la plataforma existente, sus capacidades de proyección y desarrollo, así como sus carencias y problemas para poder hacer un balance real y estimar la inversión necesaria para proyectarla dentro de la propia comunidad universitaria como en los organismos foráneos de ciencia y tecnología nacionales e internacionales. Por supuesto que ello requiere de la participación comprometida de los actores del ámbito de las ciencias. Ofrecer a la sociedad acciones concretas para atender diversas exigencias y requerimientos sociales, así como de la comunidad inmediata y de otras zonas geográficas del país; esto exige conocer con certeza cuáles son las condiciones actuales de la Dirección de Extensión, los convenios interinstitucionales con organismos públicos y privados, así como las demandas de la sociedad y el potencial que tiene la universidad para cubrirlas. Igualmente, requiere contar con equipos interdisciplinarios dispuestos a canalizar acciones que garanticen la promoción de la extensión como medio esencial para la proyección de la institución.
Institucionalizar un sistema de seguimiento control y evaluación de las funciones universitarias que antes se indicaron, de modo de monitorear en forma continua los avances y el desarrollo de cada función.
La gestión de la calidad constituye la responsabilidad básica de toda universidad en las actuales circunstancias políticas, económicas y sociales que impone el mundo globalizado; ello supone actuar diligentemente para velar que las tres funciones esenciales de la universidad (docencia, investigación y extensión) sean pertinentes; es decir den respuestas acertadas a los problemas de la sociedad, atiendan los requerimientos científicos - técnicos de las distintas disciplinas o áreas del conocimiento; se ejecuten de modo eficiente esas tres funciones; esto significa que eviten al máximo la generación de desperdicios en recursos, tiempo y desgaste del los integrantes de cualquiera de los sectores universitarios; así mismo, tengan un nivel ideal de logro en cada una de las actividades ejecutadas en su desarrollo. Hacer realidad esta aspiración implica comenzar por precisar las condiciones actuales en que se encuentran cada una de las funciones universitarias, cuáles son sus potencialidades y en donde están sus mayores debilidades, carencias y limitaciones, a objeto de buscar los medios y mecanismos para enfrentarlos y promover la calidad y excelencia en sus resultados. En pro de aproximarnos a lo antes indicado se requiere:
Buscar la forma de garantizarle a la sociedad la formación de los profesionales que actualmente se requieren para fortalecer el desarrollo económico, productivo y científico-técnico del país, al igual que promuevan la satisfacción de las necesidades de la población en lo material y espiritual, en lo más inmediato serían: salud, alimentación, vivienda, seguridad, educación, vialidad y recreación. Ello implica hacer arqueo de la orientación actual de los Curricula en cada carrera en la UCV e incorporar a los especialistas de éstas y del mundo del currículo, a fin de ajustar o reformular los planes de estudios existentes a las exigencias de los programas o proyectos que se vienen canalizando a nivel nacional e internacional sobre la formación de los profesionales para este siglo XXI. En lo operativo, se requiere de equipos conocedores de estas tareas comprometidos con dicha responsabilidad.
Responder a la sociedad con aportes científicos, técnicos y humanísticos que la beneficien, pero que proyecten a su vez a la institución por sus alcances en el campo de la investigación, la generación de conocimiento, de nuevas tecnologías y patentes, al igual que producciones literarias, artísticas y culturales que contribuyan al disfrute espiritual y crecimiento personal – social de la población . Esto supone diagnosticar las condiciones actuales de la función de investigación en todas sus manifestaciones, a fin de concretar la plataforma existente, sus capacidades de proyección y desarrollo, así como sus carencias y problemas para poder hacer un balance real y estimar la inversión necesaria para proyectarla dentro de la propia comunidad universitaria como en los organismos foráneos de ciencia y tecnología nacionales e internacionales. Por supuesto que ello requiere de la participación comprometida de los actores del ámbito de las ciencias. Ofrecer a la sociedad acciones concretas para atender diversas exigencias y requerimientos sociales, así como de la comunidad inmediata y de otras zonas geográficas del país; esto exige conocer con certeza cuáles son las condiciones actuales de la Dirección de Extensión, los convenios interinstitucionales con organismos públicos y privados, así como las demandas de la sociedad y el potencial que tiene la universidad para cubrirlas. Igualmente, requiere contar con equipos interdisciplinarios dispuestos a canalizar acciones que garanticen la promoción de la extensión como medio esencial para la proyección de la institución.
Institucionalizar un sistema de seguimiento control y evaluación de las funciones universitarias que antes se indicaron, de modo de monitorear en forma continua los avances y el desarrollo de cada función.